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Faltava una setmana per la catàstrofe nuclear de Fukushima, quan casualment ens va caure a les mans un llibret amb una entrevista a Günther Anders, publicada pel Centro de Documentación Crítica, amb el títol:


Estado de Necesidad y legítima defensa.
(Violencia si, o no).

Autor: Günther Anders
Editorial: Centro de Documentación Crítica
Any: 2008
Isbn: 978-84-612-0700-8

Pvp: 3 euros

 

No es tracta de cap novetat, l’edició és de 2008, però els fets han tornat a fer essencial la seva lectura i l’han posat de rabiosa actualitat. A més, la publicació en castellà per primera vegada dels dos volums d’una de les seves obres més importants, “La obsolescencia del hombre” per l’editorial Pre-Textos, si constitueixen una novetat interessantíssima per qualsevol persona que li interessi la filosofia.

La Obsolescencia del hombre (Vol. I)
Sobre el alma en la época de la segunda revolución industrial
.

Autor: Günther Anders
Traducció:Josep Monter Pérez
Editorial: Pre-Textos
Any: 2011
Isbn: 978-84-92913-86-2

Pvp: 25 euros





La primera immersió a l’entrevista a Anders, quan encara els ecos de Txernobil quedaven lluny i l’amenaça nuclear semblava oblidada, la vaig trobar brillant però un pèl exagerada. Però, tot just a l’acabar el llibre i fruit de la mala casualitat, esclatava el desastre. Un terratrèmol de grau 9 seguit d’un tsunami arrasà el Japó, provocant la debacle que tothom coneix amb les conseqüències funestes que encara no coneixem ningú. Algú sap del cert la radioactivitat del núvol tòxic generat per les fugues?

De cop, la percepció de les afirmacions contundents com destrals del filòsof alemany m’esclataven al cervell de lo precises i ajustades que resultaven.

D’acord amb Anders doncs, el problema de l’energia nuclear no és tant sols la seva capacitat destructiva, ni la dificultat de producció i obtenció, sinó la impossibilitat de desfer-se’n, derivada de la incapacitat tècnica humana per eliminar els residus que genera. Incapacitat, que unida al possible ús armamentístic que en faci qualsevol país amb els mitjans per fer-ho, genera un perill del potencial de mort i de destrucció per tota la humanitat. I aquesta situació generada per uns pocs responsables ens converteix en víctimes a la totalitat del gènere humà. L’amenaça nuclear doncs generalitza i ens adjudica el paper de víctimes potencials i la resposta ha de ser, només pot ser, contundent. Ja n’hi ha prou d’accions simbòliques, de happenings, diu l’autor, de simulacres de protesta potser espectaculars però ineficaços de totes maneres. La pau és la finalitat no el mitjà, on el pacifisme és converteix en inoperància irresponsable. L’amenaça nuclear fàcilment universalitzable ens posa jurídicament en un estat de necessitat. Aquest fet, segons el dret canònic, ens col·loca en una posició en que la violència no tant sols hauria de ser permesa, sinó recomanable.

La moralitat sempre estarà per sobre de la legalitat. Pel que cal plantejar noves tàctiques de lluita perquè vivim no només l’obsolescència de les persones, sinó també de les revolucions.

Cal atacar als responsables de posar en perill de mort a tota la humanitat i s’ha de fer afinant la vista del punt de mira.

La Obsolescencia del hombre (Vol. II)
Sobre la destrucción de la vida en la época de la tercera revolución industrial.

Autor: Günther Anders
Traducció:Josep Monter Pérez
Editorial: Pre-Textos
Any: 2011
Isbn:978-84-92913-93-0

Pvp: 35 euros






Altres referències bibliogràfiques de l’autor publicades en castellà:

Anders, G Filosofia de la situación, Libros de la Catarata, 2007, Madrid.

Anders, G. Llámase cobardia a esa esperanza, Besatari, 1995, Bilbao.

Per finalitzar us transcrivim una ressenya del, sempre interessant, filòsof José Luis Pardo apareguda al diari El País el 19/02/2011.

“No hay hombres de repuesto”

Decía el pensador italiano Franco Volpi que el hombre contemporáneo está ya, de antemano y en cualquier caso, sometido a las coacciones de la técnica, y que intentar escudarse frente a esa situación en el humanismo tradicional sólo indica impotencia y deseo de evadirse de la realidad, pues ninguna ética de este tiempo puede sobrepasar la condición de homilía. La obra de Günther Anders (1902-1992), un judío polaco que practicó todos los géneros literarios y que se hizo célebre por sus posiciones teóricas en el movimiento pacifista en la época de la estrategia de disuasión termonuclear, constituye toda ella un intento de sublevarse contra esa fatalidad del advenimiento del nihilismo cumplido, odioso huésped de la historia europea al que Nietzsche y Heidegger concedieron la carta de ciudadanía occidental y que desde entonces se ha hecho fuerte entre nosotros. Y precisamente porque esa omnipresencia del nihilismo toma cuerpo merced a la tiranía de los imperativos técnicos, la forma que toma el esfuerzo de Anders por pensar las bases teóricas de una posible resistencia a ese estado de cosas es la de la elaboración de una antropología (podríamos decir “antropología filosófica”, emulación de El lugar del hombre en el universo de Scheler, tantas veces considerado fundador del género); pero tendría que tratarse precisamente de una antropología apropiada a esta dominación universal de la técnica que han afianzado las sucesivas revoluciones industriales. Al servicio de este objetivo pone Anders todos sus recursos expresivos, que son muchos y muy agudos, desde el sentido del humor hasta la capacidad para la exhortación, escribiendo una obra cuya indiscutible unidad se sostiene sobre una variedad de géneros sabiamente dosificados y entremezclados en sus páginas: a ratos summa escolástica, con sus objeciones y respuestas, a ratos diario personal de viajes, a ratos anecdotario ejemplar o epistolario moral, y de vez en cuando obra de ficción que extrae efectos de verdad de personajes y territorios fantásticos. Y siempre en lucha con el tópico que sus críticos enarbolan contra él: la exageración, mostrando por doquier que es el mundo mismo el que exagera sin cesar para disimular su vanidad.

Mientras que los principales argumentos de la crítica de la técnica que se habían desarrollado antes de que Anders escribiese La obsolescencia del hombre aludían a la “cosificación” de la vida humana y a la “serialidad” de la producción en masa, Anders centra su ensayo, desde el principio, en esta idea del hombre que se experimenta a sí mismo como “anticuado” y pequeño frente a los aparatos técnicos, que se presentan como los auténticamente “bien dotados” y que le hacen avergonzarse de su humanidad: “No hay hombres de repuesto”, escuchamos decir a un enfermo terminal en un asilo para desahuciados, y se lo escuchamos decir como sonrojado porque en la era de la técnica no se haya inventado aún nada definitivo contra la caducidad de la existencia humana. Este sentimiento de vergüenza, dado que no podemos sentir vergüenza sino ante una mirada ajena, nos indica que ahora son las cosas, las máquinas, quienes nos miran. El hombre moderno desearía ser sólo un engranaje, debería ser sólo eso, pero misteriosa y trágicamente aún no está del todo adaptado a la explotación mecánica, y eso es lo que le abochorna, su propia humanidad residual. Por eso, amedrentado y fascinado por el mundo de la producción, el hombre “decide” pasarse a la condición de producto, y la llamada “ingeniería humana” (human engineering), fisiotécnica y robótica, le suministra el modo de fragmentar su conocimiento en habilidades subhumanas que subsisten mecánicamente con independencia de la totalidad de la que proceden. Y esta eliminación técnica de la humanidad es completamente coherente con la aparición de la bomba nuclear, puesto que ella muestra mejor que ningún otro dispositivo el carácter prescindible de la humanidad. En estas circunstancias, Anders se propone con su antropología mostrar a sus lectores por qué nos hemos vuelto ciegos al apocalipsis que protagonizamos, y en qué condiciones podríamos recuperar el papel de agentes históricos que la ilusión de un mundo sin muerte nos oculta día tras día.

JOSÉ LUIS PARDO